Nunca salgas con una chica que viaje

Después del “Sal con una chica que lee”

“Sal con una chica que lee porque te lo mereces. Te mereces una mujer capaz de darte la vida más colorida que puedas imaginar. Si solo tienes para darle monotonía, horas trilladas y propuestas a medio cocinar, te vendrá mejor estar solo. Pero si quieres el mundo y los mundos que hay más allá, invita a salir a una chica que lee. O mejor aún, a una que escriba”

…nunca salgas con una chica que viaje, a menos que puedas seguirle el ritmo:

Es esa que va despeinada y que tiene el pelo un poco quemado por el sol. Su piel no está como al principio. Pero tampoco bronceada. Su piel tiene marcas de quemaduras, de heridas y picaduras. Pero cada una de esas cicatrices tiene detrás una interesante historia que contar.

No salgas con una chica que viaja. No es fácil tenerla contenta. Las típicas noches de cena y peli en un centro comercial la ponen de los nervios. Lo que busca su alma son nuevas experiencias y aventuras. No le impresionará tu coche nuevo ni tu reloj caro. Preferiría estar escalando o saltando de un paracaídas antes que escuchar cómo presumes de tus nuevas adquisiciones.

No salgas con una chica que viaje porque no te dejará tranquilo hasta que no reservéis ese vuelo que está en oferta. No se irá de fiesta a las mejores discotecas. Y nunca pagará más de 100 euros por un concierto de Avicii, porque sabe que un fin de semana de fiesta equivale a una semana mucho más emocionante en cualquier lugar lejano.

Existe la posibilidad de que no consiga un trabajo estable. O puede que esté todo el día pensando en dejarlo. No quiere seguir matándose por algo que no es su sueño, sino el de otra persona. Ella tiene el suyo propio, y ya está trabajando en ello. Es autónoma. Gana dinero dibujando, escribiendo, haciendo fotos o cualquier otra cosa que requiera creatividad e imaginación. No pierde el tiempo quejándose de su aburrido trabajo.

No salgas con una chica que viaja. Probablemente haya malgastado su tiempo en la universidad y haya probado diferentes carreras. Ahora trabaja de monitora de submarinismo o de yoga. No está segura de cuándo volverá a cobrar, pero al menos no trabaja como un robot cada día, sino que va y viene, aprovecha lo que la vida le ofrece, y te reta a que tú hagas lo mismo.

No salgas con una chica que viaje, porque ha elegido una vida de incertidumbre. No tiene un plan seguro ni una dirección permanente. Se deja llevar, y sigue el instinto de su corazón. Baila al ritmo de su propia música. No lleva reloj. Sus días los marca el sol y la luna. Cuando hay olas, la vida se detiene y ella deja todo lo demás para otro momento. Pero sabe que lo más importante en la vida no es el surf.

No salgas con una chica que viaje, porque suele decir lo que piensa. Nunca intentará impresionar a sus padres ni a sus amigos. Sabe lo que es el respeto, pero no tiene miedo a lanzar un debate sobre cuestiones globales o responsabilidad social.

Nunca te necesita. Sabe cómo montar una tienda de campaña y cómo poner un tornillo sin tu ayuda. Cocina bien y no necesita que tú le pagues la cena. Es demasiado independiente y no le preocupará que viajes o no con ella. Se olvidará de esperarte en el aeropuerto para hacer el check-in juntos. Vive el presente con ajetreo. Habla con desconocidos. Va a conocer a mucha gente interesante de todo el mundo, gente que piensa igual que ella y que comparte su pasión y sus sueños. Contigo se aburrirá.

Por tanto, nunca salgas con una chica que viaje a menos que puedas seguirle el ritmo. Y si, involuntariamente, te enamoras de una de ellas, no intentes retenerla. Déjala ir.

Adi Zarsadias – Trotamundos y escritora

Postcards from Pripyat, Chernobyl

El británico Danny Cooke armado con una GoPro3, una Canon 7D y un DJI Phantom 2 en Pripyat, una ciudad abandonada cerca de Chernobyl, en donde en 1986 se registró uno de los mayores desastres nucleares de la historia de la humanidad…

…o cómo ser capaz de encontrar la belleza en los lugares más insospechados.

“Chernobyl is one of the most interesting and dangerous places I’ve been. The nuclear disaster, which happened in 1986 (the year after I was born), had an effect on so many people, including my family when we lived in Italy. The nuclear dust clouds swept westward towards us. The Italian police went round and threw away all the local produce and my mother rushed out to purchase as much tinned milk as possible to feed me, her infant son.

It caused so much distress hundreds of miles away, so I can’t imagine how terrifying it would have been for the hundreds of thousands of Ukrainian citizens who were forced to evacuate.

During my stay, I met so many amazing people, one of whom was my guide Yevgen, also known as a ‘Stalker’. We spent the week together exploring Chernobyl and the nearby abandoned city of Pripyat. There was something serene, yet highly disturbing about this place. Time has stood still and there are memories of past happenings floating around us.

Armed with a camera and a dosimeter geiger counter I explored…” 

Danny Cooke

Podéis seguir a Danny Cooke a través de su web, y también en Twitter y Vimeo 

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