Let the children play

“El mejor medio para hacer buenos a los niños, es hacerlos felices”

Oscar Wilde

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Visto en: “32 mágicas fotografías de niños jugando alrededor del mundo”

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Into the wild

christopher mccandless alexander supertramp

Into the wild  (Hacia rutas salvajes, en España) no es, ni de lejos, una de mis películas favoritas, pero quizás sí una de las que más me han impactado, y que más lecciones han dejado en mi vida. La principal: Happiness only real when shared. La felicidad sólo es real cuando se comparte.

Esa frase la escribió Christopher McCandless, un joven estadounidense que, harto de sus problemas familiares y las rutinas de su vida, decidió donar todos sus ahorros a causas benéficas y emprender una aventura que le permitiese descubrirse a sí mismo.

“Los únicos regalos del mar son golpes duros, y ocasionalmente la oportunidad de sentirse fuerte. No conozco mucho acerca del mar, pero sé que así es. Y también sé lo importante que es en la vida no necesariamente ser fuerte, sino sentirse fuerte. Medirse uno mismo aunque sea una sola vez” (CM)

Después de dos años recorriendo América (usando el nombre de Alexander Supertramp) sus ganas de vivir intensamente lo llevaron hasta Alaska, un territorio salvaje en el que McCandless se adentró sin apenas conocimientos ni recursos. Allí vivió -refugiado en un autobús abandonado- las aventuras más emocionantes de su vida, y aprendió cosas que en ningún otro lugar podría haber aprendido, al menos no con tanta intensidad.

“He decidido que voy a vivir esta vida algún tiempo” (CM)

La historia de McCandless la contó por primera vez a los medios el escritor -y montañista- Jon Krakauer, en la revista Outside, en 1993. Escribió un artículo titulado ‘Death of an innocent’, que posteriormente él mismo convertiría en una novela titulada ‘Into the wild’ , basada en numerosas investigaciones, y en el diario que el propio McCandless dejó escrito. El círculo de esta historia lo cerró una película -ésta, de la que os hablo- dirigida por Sean Penn.

Además de una estética visualmente cautivadora (que entusiasmará, sobretodo, a los amantes de la naturaleza), la película cuenta con una banda sonora alucinante, obra de mi queridísimo y admiradísimo Eddie Vedder. Su inconfundible voz, en determinados momentos del film, lo vuelve todo aún más intenso si cabe.

“Such is the way of the world you can never know…just where to put all your faith and how will it grow…Gonna rise up burning back holes in dark memories…gonna rise up turning mistakes into gold…Such is the passage of time too fast to fold…and suddenly swallowed by signs low and behold…Gonna rise up find my direction magnetically..gonna rise up throw down my ace in the hole”(Rise – Eddie Vedder)

– Vida al aire libre: ¿Cuál es tu fascinación con todas esas cosas? 
– Me voy a ir a Alaska. 
– ¿Alaska Alaska? ¿O la ciudad de Alaska? Porque tienen mercados en Alaska. En la ciudad de Alaska, no en Alaska. En la ciudad de Alaska tienen mercados. 
– No. Alaska Alaska. Me voy a ir ahí. Por mi propia cuenta. Ya sabes, sin el maldito reloj, sin mapa, sin hacha, sin nada. Nada. Sólo estar ahí. Solo estar en ese lugar. Ya sabes, grandes montañas, ríos, cielo, juego. Sólo estar ahí, en la naturaleza. 
– En la naturaleza. 
– Sólo naturaleza. 
– Siiii. ¿Qué vas a hacer cuando estemos allí?. Ahora estás en la naturaleza ¿Qué vamos a hacer? 
– Solo estás ahí, en ese momento, en ese tiempo y lugar especiales. Tal vez cuando regrese, podría escribir un libro sobre mis viajes. 
– ¿Por qué no? 
– Tú sabes, un libro sobre largarse de esta enferma sociedad. ¡La Sociedad! 
– ¡La sociedad!,¡La sociedad! 
– La sociedad. Ya sabes la sociedad. Porque ¿sabes lo que no entiendo? No entiendo porque la gente, porque cada maldita persona es tan mala con su prójimo tan a menudo. No tiene sentido para mi. 
– ¿De que “gente” estamos hablado? 
– Ya sabes, los padres, los hipócritas, los políticos, los corruptos. 
– Esto es un error. Es un error meterse tan profundamente en esa clase de cosas. Alex, eres un joven increíble. Pero te prometo esto: ¡Eres joven! ¡No puedes jugar siempre con sangre y fuego!

Decisiones

Recién empezada esta semana,  Principia Marsupia publicaba un fabuloso artículo en el que hablaba de los 5 remordimientos que más habitualmente tiene la gente antes de morir.Se trata de un carpe diem en 5 paradas que debería hacernos reflexionar a todos sobre cómo estamos viviendo nuestra vida, para que una vez que llegue el momento de abandonarla, no tengamos que arrepentirnos de nada.

Y detrás de todas esas sabias palabras, una reflexión. No se trata tanto de arrepentirse por las cosas que hacemos,  que también,  sino -sobretodo- por las que dejamos de hacer. Y es entonces cuando nos tenemos que dar cuenta de que -la mayor parte de las veces- está en nuestra mano cambiar nuestra vida para vivirla como queremos.

A continuación os dejo la lista de los 5 remordimientos, y la fabulosa conclusión final: “La vida está hecha de decisiones. Y es tuya. Decide”

1.- Ojalá hubiese tenido el coraje de vivir la vida que yo quería y no la que los demás esperaban de mí.

Este es el remordimiento más común. Cuando somos conscientes de que nuestra vida se está terminando, miramos hacia atrás y vemos todos los sueños que no hemos realizado. Mucha gente no se atreve a perseguir sus sueños y muere sabiendo que ellos son los responsables de las decisiones que los impidieron.No somos conscientes de la libertad que tenemos por el mero hecho de estar sanos. Cuando llega la enfermedad, ya es demasiado tarde.

2.- Ojalá no hubiese trabajado tanto.

Este comentario me lo repitieron la mayoría de los hombres a los que asistí. Se arrepentían de no haber dedicado más tiempo a su pareja y a sus hijos cuando eran pequeños.

3.- Ojalá hubiese tenido el coraje de expresar mis sentimientos.

Muchas personas esconden sus sentimientos para evitar conflictos con los demás. El resultado es que se conforman con una existencia mediocre.No podemos controlar las reacciones de los demás. Y, aunque al principio otra persona se moleste cuando somos honestos, eso hace que una relación crezca. O que se acabe una relación que no era saludable. En ambos casos, todo el mundo sale ganando.

4.- Ojalá hubiese mantenido el contacto con mis amigos.

Muchas personas no se dan cuenta de la importancia de los amigos hasta que la muerte se acerca. Nos absorbemos tanto en nuestras rutinas que dejamos marchitarse las amistades. Olvidamos ofrecer a nuestros amigos el tiempo y el esfuerzo que merecen.En las últimas semanas de vida, lo único que importa es el amor y las relaciones. Todo lo demás -el dinero, el éxito profesional- es absolutamente irrelevante.

5.- Ojalá me hubiese permitido ser más feliz.

Desgraciadamente, este remordimiento también es muy común.Muchas personas no se dan cuenta de que la felicidad es una opción hasta que la muerte se acerca. Muchos se han dejado arrastrar por el confort de la vida cotidiana, el miedo al cambio o a la reacción de los demás.

La vida está hecha de decisiones. Y es tuya. Decide.

Principia Marsupia , al que podeis seguir también a través de TW ( @pmarsupia ) es blogger en Público y en Periodismo Humano. Por el día -como él mismo dice – es Alberto Sicilia, y trabaja como investigador en física teórica

Imposible is nothing

Siempre he pensado que aquellas personas que hacen deporte, o hicieron deporte en algún momento de sus vidas, son más propensas a ser felices. Y no porque las cosas le vayan a ir mejor en la vida, que nunca se sabe, sino porque entiendo que tienen una mayor capacidad de lucha y superación para dejar atrás sus problemas.

Esas personas son capaces -mucho más que el resto- de asumir la filosofía del ‘Imposible is nothing‘ (¿os acordais?), y aplicarla a diferentes aspectos de su vida, justo cuando más lo necesitan.

Sólo con una cierta distancia, de nuestros años como deportistas, podemos darmos cuenta de que el deporte es algo más que deporte.

Un día u otro, cualquier atleta se siente tentado a no esforzarse. Deja de intentar superarse y piensa que puede ganar gracias a su talento o a la mala suerte de sus rivales. Debes superar este instinto negativo, que nos afecta a todos, y que es la única diferencia entre el que gana una carrera y el que la pierda. Ésta es una batalla que debes pelear cada día de tu vida (Jesse Owens, corredor)

La mayoría de corredores no corren porque quieran vivir más. Lo hacen porque quieren vivir al máximo (Haruki Murakami, escritor)

No puedes ponerte límites. Cuanto más sueñes, más lejos llegarás (Michael Phelps, nadador)

Corriendo me sentía totalmente realizado. La mayoría de la gente nunca llega a sentirlo. Tienen miedo o les falta convicción para exigir lo suficiente de sí mismos y cogen el camino fácil, el sendero de menor resistencia. Pero luchar y sufrir –yo lo vi en ese momento- eran la esencia de una vida digna de ser vivida. Si no estás constantemente exigiendo más y más de ti, potenciándote y aprendiendo al tiempo que marchas, estás eligiendo una existencia entumecida. Te estás negando a ti mismo un viaje extraordinario (Dean Karnazes, atleta de ultradistancia)

Asegúrate de que tu peor enemigo no está entre tus dos orejas. (Laird Hamilton, surfista)

He fallado más de 9.000 tiros en mi carrera. He perdido casi 300 partidos. 26 veces me han confiado el lanzamiento ganador y he fallado. He fracasado una vez tras otra en mi vida. Y así es como he triunfado (Michael Jordan, jugador de baloncesto)

No digas nunca. Porque a menudo las limitaciones, igual que los miedos, son sólo una ilusión (Michael Jordan, jugador de baloncesto)

Un gorrión